sábado, 26 de junio de 2010

VI

                        <<   No te necesito, no necesito a nadie en absoluto.  Jamás he esperado nada de ti, y dios sabe que me has dado muy poco.  Pero ¿porqué no me lo dices claramente? ¿Vas a irte o vas a quedarte? Después de lo que te ocurrió, creía que estaríamos más unidos, y que me necesitarías. Bueno, y aunque necesites a otra persona, todos tenemos la necesidad de sentirnos necesitados. Y si tú no me necesitas... pues vaya putada. >>



Me llamo Mario. Soy un chico normal, con un nombre normal  y con una vida normal. No tengo nada que destacar de ella, nada que os interese saber. No tengo nada potable entre toda esta mierda, o vida, como prefieras llamarlo. Los días van pasando y yo sigo haciendo lo mismo día tras día. Monotonía. Un ejercito de estrictos horarios apoderan mi calendario. Si, es una maldita porquería pero no puedo quejarme. No puedo. He luchado por la vida que llevo y ahora no puedo hacer nada por cambiarla. Sería idiota hacer eso, o eso piensan mis padres....

¿Pero que estoy diciendo? Claro que hay algo destacable. Es: lo destacable. Es ella. La chica por la que llevo colado desde que su imagen se proyectó volteada en mi cerebro . Amanda. Hasta su nombre te lo insinúa. Venía ya con instrucciones. La que debe ser amada. Porque no hay otra salida. Ella, justo ella, debe ser amada. Y desde que la conozco, todavía no ha sido amada ni una maldita vez como ella quisiera. Y, joder, que impotencia.
La conocí un día bastante extraño. Más que extraño, especial. No olvidaré nunca aquel vestido rojo. Ceñido por encima de la rodilla, rozando sus piernas. Sus preciosas piernas. No, nunca olvidaré aquel día. Ni los sucesivos... Ella en si, es inolvidable. Doy fe de que lo es. No sé. Sólo puedo deciros que... sin ella, no soy nadie y eso me pudre por dentro porque ella me mira con otros ojos. Aparecí en un mal momento y ahora me he estancado en la tubería de mejores amigos para siempre. ¿No hay manera de sacarme? ¿En serio? Joder. Que me estoy aguantando las ganas de rasgarte el vestido. Que me explotan las ganas de querer ser sólo yo el que roce esas piernas.

11 comentarios:

Moot dijo...

Esta entrada es genial. Me encantaría ser leyendo esta historia, el amigo que persigue el amor y recoge los pedazos rotos que dejan los demás =)

Cerremos los ojos dijo...

Alucinante :)

Moot dijo...

Ya he leído toda la historia y, sinceramente, estoy intrigada por saber cómo acabará, así que espero que sigas actualizando la historia de Amanda.
Eres una mente insana con talento para escribir =)

Boo nocturna dijo...

Impresionante. Las dos últimas frases son increíbles.

¡Un beso!

(Por cierto, voy a añadirte a mi lista de blogs)

La chica de las sonrisas dijo...

Yo creo que algunas veces sí se puede salir de esa categoría de amigos por siempre. Sin agobios, con paciencia.. y una suma de ingredientes varios, yo creo que sí se puede..

Pintamonadas dijo...

frenesí de julio, sobrepasar o no los límites de la amistad. ¿por qué no?

verofarfallarosa dijo...

sin duda no necesito a nadie... me identifique hasta las metras =)
Saludos Hermoso blogs

rOo RAMONE dijo...

¡Excelente!

(H)ada dijo...

Esta historia es genial, creo que todo el mundo se ha sentido así en algún momento de su vida, con la impotencia de no poder amar a otra persona tanto como ella quiere, pero el amor es tan desequilibrado que pocas veces se comepensa la balanza de los sentimientos.

Lo dijo...

Por dios Amanda, dale una alegría al chico!!!

un beso!

ELEMENTOROSA dijo...

Q HERMOSO ESCRIBES
ME ENAMORE DE TU FORMA DE
ESCRIBIR^^
Q TENGAS DIAS MARAVILLOSOS
ME VOY CON MUCHAS IDEAS
SEGUIRE LEYENDOTE
GRACIAS POR EXISTIR