domingo, 14 de marzo de 2010

Tú que llegaste por casualidad.

Me gustas cuando me miras a los ojos durante casi medio minuto sin parpadear, sin decir ni una palabra, porque ocupo toda tu atención. Cuando te comportas como un niño, porque me da la sensación de que soy la única que es capaz de sacarte ese lado. Cuando intentas hacerme rabiar y cuando rabias, porque... es para comerte. Cuando me dices que te importo y que soy tuya. Aun que digas que es de broma, que eso está por ver.
Te odio cuando me miras a los ojos durante casi medio minuto sin parpadear, sin decir ni una palabra, intimidándome. Cuando te comportas como un niño, como parodiando mi actitud. Cuando intentas hacerme rabiar, porque lo consigues y cuando rabias, porque te haces el enfadado y te alejas de mi. Cuando me dices que te importo y que soy tuya, porque pienso que cabe la posibilidad de que sea verdad y me miento.


Y él dijo: Lo malo de mis besos es que crean adicción.

1 comentario:

Elena dijo...

Simplemente me encanta.